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Cita

   Mara era una chica normal, y por normal me refiero a que era una de esas personitas tímidas que pasan desapercibidas por las vidas de con quien se cruzan. Era tranquila e inteligente, no le gustaba mucho salir, tenía pocos amigos…dos de ellos ellos eran Sandra y Marcos, que la consideraban firme y con los pies en la tierra (o poco soñadora y nada atrevida como pensaban en realidad…).

   Una mañana de finales de verano, Mara se levantó y actúo como siempre movida por sus rutinas pues eran lo que la llenaba de paz. Preparó sobre la mesa sus cereales integrales con miel, su tazón de leche templada, su manzana y su yogurt de fresa. Mientras murmuraba que no podía entender el afán de Sandra y Marcos por salirde su ciudad, de su país…Quedaban pocos días para que se marcharan a Verona con una beca erasmus. Ella no quiso apuntarse a pesar de la insistencia de sus amigos, le parecía tan estúpido…, no había perdido nada allí ¿para qué ir? no tendría su casita, a su gente, sus costumbres, no podía entender el por qué de ese entusiasmo por viajar, a ella le parecía más una manera un tanto maquillada de huir, como si quisieran no enfrentarse a algo…No la creaba ninguna inquietud salir de España; pero algo estaba cambiando.

   Como cada sábado por la mañana fue al supermercado a hacer la compra.

-¿Ésto qué es? Nunca me había fijado… -pensó.

   Había topado con esa estantería a la que nunca había prestado atención y en la que había productos típicos de otros países.

-¿Quién comprará ésto? Vaya tontería…

   Y siguió su recorrido: leche, pan, huevos, filetes…

   Al pasar por caja, la señora que iba delante de ella conversaba con la cajera mientras la cobraba; escuchó que hablaban de la hija de la señora que por lo visto acababa de volver de Alemania, y que estaba muy contenta…

-¿Qué le pasa a la gente?

   De vuelta a casa se encontró con un pequeño grupo de turistas ingleses que le preguntaron por la forma más rápida de llegar al centro.

-Vaya una epidemia…, de verdad que no lo entiendo…

   En casa abrió su Facebook, la habían mandado una invitación a un evento de una exposición de fotografías del mundo que tendría lugar en la casa cultural de su barrio.

-Uff, ya no puedo más…que gente más aburrida e insustancial…

   Por la noche, después de hacer sus crucigramas, puso un poco la tele, pero…

-¿Españoles por el mundo? Voy a ver qué hacen, seguro que están deseando volver…

   Pero no.

   Aquella noche no pudo dormir bien. Soñaba que iba al aeropuerto y montaba en algún avión, pero… ¿para qué? Mara no quería ir a ningún sitio.

   Durante toda esa semana no dejó de oir hablar a sus amigos de datos sobre Italia, se cruzó un par de veces con la señora del super y su hija (la que acababa de volver de Alemania), vió en el metro a decenas de turistas de diversos países… Sentía que todos se habían vuelto locos pero la empezaban a crear cierta curiosidad. Antes no se había parado a observar estas cosas pero no era que no existieran, solo que su mente monótona no le había dejado ver más allá.

   Gracias al azar estaba a punto de suceder el cambio más significativo de toda su vida.

   La siguiente mañana todo aparentaba ser igual: preparó en su mesa sus cereales integrales con miel, su cuenco de leche templada, su manzana…y cuando destapó su yogurt de fresa…

-¿Qué es ésto?

   GRACIAS A SU CONFIANZA EN NUESTRA MARCA LE OBSEQUIAMOS CON UN VIAJE A MALTA DURANTE UNA SEMANA. POR FAVOR VISITE NUESTRA WEB E INTRODUZCA SU CÓDIGO:

XF174ZRS

-No…, si será verdad…- se dijo.

   Y lo introdujo.

   Se empezó a sentir nerviosa, ¿por qué estaba tan inquieta?

   Era verdad!! No se trataba de publicidad engañosa! le había tocado un viaje a Maltaaaaa!!!

   Sin saber muy bien por qué, cuando tuvo todo listo con la agencia se apresuró a preparar su maleta. faltaban aún dos meses para despegar pero no sabía muy bien qué debía llevarse. Buscó en internet y consultó a sus amigos, no quería dejarse nada. la impaciencia recorría su cuerpo. Nadie podía imaginársela así por un viaje, ¿qué estaba pasando?

   A veces no vemos más lejos de lo que tenemos enfrente, nos volvemos más fríos y con menos ilusiones pero cuando empiezas a destapar (tan fácil como si de un yogurt se tratara) las cosas maravillosas de la vida, te sientes feliz y no puedes parar.

   Así ocurrió con Mara que a día de hoy ha visitado 15 países de tres continentes distintos, tiene muchísimos amigos repartidos por toda la geografía, se convirtió en una chica alegre, aventurera y con mucha ilusión.

   En Malta visitó la Valetta, la Isla de Gozo y de Comino, la “ciudad silenciosa” (Mdina)…, comió lampuka riquísima,compró pescado en el mercado de Marsaxlokk, conoció a muchas personas viajeras, se relacionó con los habitantes de allí, le sucedieron 1000 anécdotas que no para de contar… En definitiva, abrió su mente y su alma a otras culturas, otros paisajes, otras costumbres, otras emociones.

   Quería empaparse de Mundo.

   Ese fue su momento en el que descubrió que…la VIDA es mejor VIAJANDO.

El yogurt de fresa

La Princesa Sonrisa

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Hace no mucho tiempo existió un mundo ficticio paralelo a la realidad, un mundo fantástico, enorme y complejo en el que tan solo vivía una persona, su creadora, la princesa Sonrisa.

Era una niña alegre y fuerte, todo lo que hacía, decía o pensaba lo inspiraba su corazón. Se sentía feliz en su mundo, veía la vida a través de unos ojos que, con tan solo un pestañeo, eran capaces de atraer la primavera. Allí la tristeza, el odio y el dolor no existían.

Fueron pasando los años y la soledad empezó a inundar su vida, apagando los colores de su mirada.

-¿Para qué sirve tanta felicidad si no la puedes compartir con nadie?- pensó.

Seguida de su impulso decidió partir hacia el mundo real. Sabía que aquel mundo jamás comprendería el suyo pero quiso intentar mostrárselo a algunas personas que estuvieran dispuestas a soñar.

Nada más llegar notó frío, una sensación que jamás había tenido,y que sin darse cuenta, la haría despertar. No encajaba en la sociedad de ese momento alguien como ella, alguien tan dulce, inocente y especial. Había quien la discriminaba y había quien la sobrevaloraba. Todos se equivocaron. Ella tan solo pretendía compartir su ilusión, transmitir esa alegría existente en su mundo a todos aquellos que no podían entrar en él. Pero si quería conseguirlo, debía aprender a sufrir. Y así lo hizo. Cada lágrima que resbalaba por sus mejillas terminaba en sus labios y finalmente lo transformaba en una de sus mejores sonrisas. Nadie lograba entenderla porque nadie llegó a creer del todo que ese mundo tan maravilloso del que ella hablaba constantemente pudiese existir. Aún así, la luz de su esperanza no se apagaba, tenía un presentimiento.

El día mas inesperado, en uno de sus intentos por mejorar aquel mundo conoció a una persona, que en muy poco tiempo, llenó su vida de algo tan increible que ni siquiera su propio mundo podía proporcionarle: el amor. Intentó con todas sus fuerzas hacerle ver lo que la hacía sentir pero, ¿cómo hablar de realidades cuando perteneces a un mundo irreal?