Alcoba de los Montes, Ciudad Real (Castilla-La Mancha)

Estado

Pilones

Alcoba de los Montes es un pueblo pequeño, pero tiene de todo :-).

Me trae muchos recuerdos porque es donde he veraneado infinidad de Agostos acompañada de mi familia, desde pequeña, ya que es el pueblo de mi padre. ¡Cómo nos gusta de niños poder ver las vacas, ovejas, burros… todas esas cosas que te pierdes viviendo en Madrid!! Y la libertad que te dejaban tus padres al “estar en el pueblo”, y disfrutar de la calle desde por la mañana hasta por la noche.  La “Semana Cultural” donde se realizaban montones de actividades, juegos y premios en la plaza del Ayuntamiento. Esos paseos a la fuente para llenar las garrafas de agua, salir a la puerta de la casa a tomar el fresco, ir a los pilones a coger renacuajos, y los circuitos en bici de la “Patrulla X”, que es como llamábamos al grupito de primos que nos juntábamos allí.

Parece ser que la fundación de Alcoba, en 1576, pudo estar relacionada con su cercanía a la calzada romana que unía Mérida y Toledo. Siempre se ha dedicado al sector terciario, agricultura y ganadería. El pueblo posee unas 18 000 hectáreas, aproximadamente, dentro del Parque Nacional de Cabañeros (refugio de grandes rapaces, cigüeñas negras, águilas, buitres y otras muchas especies en peligro de extinción; se pueden realizar visitas y excursiones en 4×4).

Paseando por Alcoba de los Montes

En la actualidad, Alcoba cuenta con unos 714 habitantes, cosa que no les impide disponer de piscina, discoteca, museo, biblioteca, residencia de ancianos, insalud, iglesia, cuartel de la Guardia Civil, hostal y varias casas rurales. Creo que durante un tiempo incluso tenía un ciber… Y por supuesto, bares, bares y más bares.

La Peña de la Dehesa, que de pequeña me parecía enorme…, es una roca que está en mitad de las eras y de niña (y de no tan niña, jajaja) me fascinaba trepar por ella :-).

Además Alcoba cuenta con otros lugares de interés, como son la Laguna Grande, vista Panorámica en el Cerro de Don Rodrigo, zona recreativa “La Fuente”, y fuente de Puertorrubio (otro rincón que me llena de paz y adoro).

vistas puertorrubio-

Vistas de camino a Puertorrubio

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  1. Qué de cosas tiene este pueblo! El mío tiene unos cuantos miles de habitantes más y tiene menos cosas jejeje.
    Y cuánta razón en lo de ver vacas y burros, a mí me sigue gustando 🙂
    Un abrazo!

    • Qué afortunados los que hemos podido (y podemos!) disfrutar de “pueblo” , tenga más o menos cosas, eh?. A mí lo de los burros… desde una experiencia que tuve en Estambul…me hace menos gracia …jajaja, ya la contaremos 😉
      Un abrazo Arantxa!!

  2. Hola Estela.
    He leído tu artículo y la verdad es que me ha gustado mucho. Conozco el pueblo de tu padre de primera mano, ya que viví en él durante dos años, de 1982 a 1984. La verdad es que ya soy un poco mayor (42 años) pero los recuerdos que tengo de él siguen vívidos como si hubiesen ocurrido ayer mismo.
    Mi familia y yo llegamos a Alcoba en septiembre de 1982, procedentes de Mataró (Barcelona), cuando mi padre ascendió a sargento de la Guardia Civil y pasó destinado a Alcoba (de hecho, según tengo noticias, ha sido el único sargento que ha tenido el cuartel de Alcoba), muchos años antes de que el cuartel tuviese destacamento de SEPRONA y cuando la única actividad “ilegal” reseñable de la zona era la caza furtiva en las fincas de la zona. Imagínate el cambio tan brusco que supuso pasar de una ciudad enorme e industrial como Mataró a un pequeño pueblo dedicado a la ganadería y la agricultura. En aquellos años el colegio de 5º, 6º, 7º y 8º estaba justo frente al cuartel, al lado de lo que se llamaba el “Teleclub”, y por entonces podías cruzar la carretera de Ciudad Real a Horcajo casi sin mirar, ya que era rarísimo que pasase un coche a horas tan tempranas. Un poco más allá estaba el colegio de los pequeños, hasta 4º, pero ese no llegué a conocerlo, ya que llegué con 10 años y mis maestros fueron Dª Dori y D. Aureliano (el padre de Laura y tío de Alfredo). Justo frente al ayuntamiento vivía Enrique, el alcalde, con un hijo que se llamaba así también y que era amigo mío. Te podría nombrar a casi todos los que estudiaron conmigo en el colegio (Darío, Manuel Isidro, Cati, Mari Paz, María Jesús, una chica morena que me parece que se llamaba Isabel, Matilde, Fermín, Jesús el “Chuferino”, etc.).
    Había pocas diversiones en el pueblo, es cierto, pero se pasaba muy bien. Solía ir con mis padres a cualquiera de los bares del pueblo, sobre todo al de la Estrella, aunque también a los otros dos que había por encima o por debajo en la misma calle, o al bar de Segundo en la plaza. Pero el acabóse eran las fiestas que de vez en cuando se montaban en el salón “El Violín”, bajando por esa misma calle hacia la carretera, y que no sería más que una especie de corralón o casa antigua acondicionada como una discoteca bastante singular. No sé si se seguirá celebrando la fiesta de “El Leño”, que organizaban los quintos que ese año se iban a la “mili”, pero recuerdo que a la mañana siguiente era norma asar patatas en las ascuas que habían quedado de la inmensa pira que había ardido durante toda la noche. ¿Y qué decir de la cabalgata de los Reyes Magos? Allí en la plaza, ellos en el centro mientras que todo el pueblo formaba un semicírculo mirando hacia la farola que había en el centro desde la que los Reyes llamaban a los niños para darles sus regalos. Por no hablar de los partidos de fútbol en “Las Cañadas”, donde jugaba el Alcoba (no me acuerdo de mucho, pero el portero por entonces era Serafín), o jugar a saltar el pequeño Alcobilla que pasaba justo por detrás del cuartel…
    Veo en Google que ahora hay un semáforo en las inmediaciones del cuartel… ¿Un semáforo y un paso de peatones en aquellos años? Creo que eso era impensable, sobre todo dado el escaso tráfico que había por entonces. ¿Los setos delante del colegio? Pero si aquello era tierra en la que jugábamos a las canicas y las niñas a la goma… Imagino que ahora no se verán buitres comiéndose una oveja justo detrás del cuartel, pero eso en aquellos años no era tan raro, y precisamente esos recuerdos hacen que recuerde Alcoba como el primer lugar donde pude disfrutar de verdad del contacto con la Naturaleza…
    Besos a las dos!!!

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